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viernes, 3 de septiembre de 2010

Rojo Asia en La Noche de los Investigadores

Bajo el lema "Creatividad para el avance de Europa", la Noche de los Investigadores 2010 se celebrará el próximo día 24 de Septiembre de 2010 en numerosas ciudades europeas. La Universidad Autónoma de Madrid, celebrará ‘la Noche de los Investigadores’ en su sede madrileña de la calle Carlos Arniches (CCLC), una corrala rehabilitada en un edificio considerado como Bien de Interés Cultural, en pleno barrio de Lavapiés, enclave madrileño donde conviven distintas culturas.

El Centro Cultural La Corrala (CCLC) tiene el objetivo de ser una institución universitaria de la UAM en el centro de la ciudad de Madrid, mediante la cual la Universidad quede vinculada a una de las zonas más dinámicas de la capital, aprovechando todas sus ventajas. Asimismo, el CCLC desempeñará funciones de información, dinamización cultural, extensión universitaria y sede del Museo de Artes y Tradiciones Populares, actualmente situado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM en el Campus de Cantoblanco.

Una de las principales actividades que el CCLC va a desempeñar son aquellas relacionadas con la enseñanza de la lengua y la cultura chinas y vinculadas al Instituto Confucio, del cual la Universidad Autónoma es la responsable académica. Dentro de este ámbito y en relación con la noche de los investigadores del CCLC, Rojo Asia va a desarrollar tres actividades en el marco de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Nuestro objetivo principal es crear una aproximación práctica a la lengua y la cultura china, despejar mitos comunes, habilitar un espacio como punto de encuentro entre interesados, especialistas, nativos y estudiantes donde puedan intercambiarse experiencias, conocimientos y anécdotas. Todo ello con la intención de contribuir a la construcción de la identidad del nuevo CCLC, que entendemos como un lugar de difusión y encuentro.

China, el chino y las TIC
Internet en caracteres 网络

Los internautas chinos ya son más de cuatrocientos millones. Disponen de sus propias herramientas (QQ), webs (Youku, Baidu, NetEase) y blogs (Han Han) donde estos millones de internautas intercambian conocimientos y opiniones: una comunidad que no para de crecer. Todas las estadísticas coinciden no sólo en que China es el país del mundo con más internautas, sino que además son los que más tiempo dedican a internet. Queremos demostrar que la lengua china es una lengua viva y activa en el mundo de los medios de comunicación actuales, y cómo se articulan estos medios en chino.

Cultura en imágenes

Que valen más que mil palabras. Queremos que los asistentes observen distintos aspectos de la realidad china a través de fotos y videos. Los miembros de Rojo Asia disponen de imágenes de China cuyo contenido va un poco más allá del testigo de una visita turística. Estas imágenes pueden ser articuladas en distintos discursos (la vida en la ciudad, el campo, transportes, minorías étnicas, etc.) con el objetivo de que el espectador experimente aspectos de China alejados de lo que popularmente se conoce de ellos.

La escritura china

Con el objetivo de introducir a los asistentes en los principios más llamativos y atractivos de la escritura china (pictogramas, formación de palabras, etc.), proponemos la proyección de una presentación en PPT que demuestre, de manera sencilla y amena, algunos de estos principios y mecanismos de la lengua china.

¡Os esperamos a todos el día 24 a partir de las 18:00!

viernes, 19 de diciembre de 2008

超級女声 Super Girl

超級女 [chaoji nu sheng] fue un concurso televisivo organizado por la Televisión de Hunan entre los años 2004 y 2006, en el que como en American Idol, Operación Triunfo se presentaban unos candidatos, en este caso exclusivamente de género femenino, para ser formadas como cantantes de música comercial y en el que demostraron semana tras semana sus capacidades como cantantes en galas en directo. Este programa fue seguido por 1.3 millones de personas, un gran nivel de audiencia nunca visto hasta entonces.


En este sentido no se diferencia de nuestro Operación Triunfo, pero cuando el gobierno chino censura este programa por extravagante, de mal gusto y poco ético, prohibiendo la participación de artistas escandalosos y polémicos, y obligando a los concursantes a llevar peinados, ropas y accesorios en la línea de los valores dominantes, y no sólo eso sino que no podrán participar en futuros programas concursantes procedentes de Taiwán, Hong Kong o Macao, ya no estamos ante un American Idol. De este cambio de imagen y de contenido nació el Happy Voice Boys, una versión masculina del programa, en el que los concursantes cantan canciones mas acordes con la ética, que el gobierno quiere que sus jóvenes tengan como modelo.


Algunas fuentes comentan que la censura no fue tanto por lo escandaloso y morboso que es el reality, sino por la forma de elegir al ganador. En un país en el que no se elige a su gobernante a través de las urnas, la práctica de elegir a un cantante vía SMS, no gusta a muchos. Algunos observadores ven el fenómeno como una llamada a la democracia y como una práctica que puede acostumbrar al pueblo a elegir lo que ellos quieren. De hecho ganó la concursante que nada tiene que ver con el prototipo de belleza china y que según los entendidos no afina muy bien, pero los votantes consideraron que era la mejor. Los telespectadores sintieron que realmente en este programa se podía presentar y llegar a la final cualquier chica que aspirase a ser estrella de la canción, sin importar la procedencia o el estatus socio-económico de la concursante. Muchas jóvenes chinas en estos años se sintieron muy identificadas con sus ídolos y creció el movimiento fan por todas las regiones de China.




En este punto se abre un enigma al pensar, si un programa televisivo puede llevar a la población a plantearse el exigir el derecho a votar a sus políticos.


No sabemos realmente el origen de la censura hacia este programa pero en el China Daily, un periódico chino, comentaban que el resultado era un ejemplo de que la democracia no servía para elegir al mejor. Con esta postura del gobierno muchos analistas hablan de una censura debido al movimiento “democrático” que trajo consigo el programa, y otros que simplemente era para acabar con el mal gusto que este generaba; al que se le sumaba el argumento de que no se podría hablar de un movimiento “democrático” ya que ni fue transparente ni igualitario, porque el coste del SMS subió de precio en el día de la votación y muchos chinos no poseen un móvil debido a que su economía se lo impide.


Mas allá de descubrir el verdadero origen del cambio de contenidos del programa, ha quedado patente la “preocupación” del gobierno para que sus jóvenes no se desvíen de una ética correcta. Así concluyo con una pregunta que me surge cuando leo el revuelo que se creó cuando en el 2006 se acabó con 超級女, ¿se podría denominar censura cuando los gobiernos interceden para acabar con la telebasura?.


Más información acerca de este tema: http://zonaeuropa.com/20050829_1.htm (recopilación de noticias acerca del concurso en varios medios de comunicación, en inglés) y también http://www.danwei.org/trends_and_buzz/cppcc_exterminate_the_super_girls.php (declaraciones desde el Partido Comunista acerca del concurso)



Elena Blázquez, Rojo Asia.

domingo, 7 de diciembre de 2008

El origen de la escritura china

Para el común de los mortales que no ha tenido nunca mayor contacto con el chino que “esas letras raras” de la carta de un restaurante chino, o los tatuajes de un amigo un tanto hortera, probablemente esta lengua sea un auténtico misterio en lo que a su origen, características y significado se refiere. Pues bien, en primer lugar, el chino nos resulta prácticamente igual de jeroglífico a nosotros que a ellos nuestras lenguas occidentales, ya que se basan en unos principios básicos totalmente opuestos. El castellano y el resto de las lenguas que derivan del indoeuropeo se forman con un alfabeto, con unas letras, es decir con unas grafías simples que representan un fonema (en algunos casos alguno más): es decir, la letra m se pronuncia /m/, y la c puede representar el fonema /θ/ si va seguida de e o i, y /k/ si la siguiente vocal es a, o o u. El chino en cambio es una lengua monosilábica, toda sílaba corresponde a una palabra, y toda palabra corresponde un carácter. Así, si nos encontramos por ejemplo el carácter 大,la pregunta que solemos hacer es ¿qué letra es esa? Cuando la pregunta correcta debería ser ¿qué carácter o palabra es esa? Y la respuesta os lo aclarará: se pronuncia “ta” (aunque su transcripción alfabética sea [da4]) y es un adjetivo que significa grande.

Pero ahora vamos a empezar por el principio, ¿cuándo y cómo nace la escritura china? Pues los primeros vestigios que tenemos de escritura china son del 1500 a.n.e. (antes de nuestra era), y aparecen en huesos de animales y caparazones de tortugas. Esto se explica por el hecho de que la escritura china nace unida a la adivinación y al culto religioso. La adivinación en la antigua China se hacía aplicando fuego a los huesos de animales sacrificados o a caparazones de tortugas e interpretando las marcas y grietas resultantes de este proceso. Las inscripciones se hacían después de la prueba de fuego, éstas servían como comentario de los signos, eran la manera de formular las preguntas e incluso podían usarse para señalar la fecha y el nombre del adivinador. Estas inscripciones se acabaron convirtiendo en archivos sobre la técnica adivinatoria y eran conservadas en las tumbas, de lo que se deduce el valor sacro que se les daba. La adivinación servía para responder preguntas que planteaban los reyes sobre cacerías, enfrentamientos militares, la meteorología, o el culto a los antepasados y divinidades. Estas inscripciones se consideran la forma más arcaica de la escritura china y ya contaban con cerca de 5.000 caracteres, de los cuales se han descifrado unos 1.500, de los que unos centenares constituyen el grupo de los caracteres más usados en el chino actual, entre ellos los correspondientes a la numeración del 1 al 10 : 一二三四五六七八九十 [yi1, er4, san1, si4, wu3, liu4, qi1, ba1, jiu3, shi2].

Después de los huesos y caparazones, la escritura china toma otros soportes, como las tablillas de madera o de bambú, y más adelante, a partir del s.V a.n.e, la seda. Era un material más absorbente que las tablas de bambú, y además al ser más ligera permitía reducir tanto el volumen como el peso del texto escrito, pero su elevado coste (la seda era un indicador económico y con ella se pagaban impuestos y los sueldos de los funcionarios del Imperio) condujo hacia la búsqueda de un nuevo material: el papel. Aparece en China en el S.II a.n.e. vinculado a un gobierno burocratizado que necesita un soporte para la escritura más barato. Resultó tan exitoso que incluso la seda dejó de ser el material más usado para la pintura, en favor del papel. El uso de estos soportes tan absorbentes es decisivo para entender el valor artístico que alcanza la caligrafía , y es que el uso del pincel sobre la seda primero, y luego sobre el papel permite que el calígrafo exprese su sensibilidad en los trazos de los caracteres. De ahí que la caligrafía se considere un arte mayor en China, como lo prueba el hecho que todos los pintores antes debían ser calígrafos. Es una expresión artística tan valorada como la poesía.

Un pequeño apunte sobre sus características principales nos servirá para terminar de acercarnos a esta escritura tan antigua. El chino pertenece al grupo de lenguas sinotibetanas, menos extendidas territorialmente que las indoeuropeas por el carácter agrícola de sus sociedades en comparación con los cazadores nómadas de la zona más occidental del continente euroasiático. El chino en realidad tiene multitud de dialectos, de los cuales el mandarín es el más hablado (800 millones lo tienen como lengua materna), además del idioma oficial de la República Popular China. La gran variedad de dialectos se ve unificada en la escritura por el uso de los mismos caracteres. Las lenguas de los pueblos que pertenecían a los territorios más alejados del Imperio sí desarrollaron su propia escritura bien diferenciada del chino, como es el caso del tibetano, el manchú, el mongol y el uygur.

Actualmente la lengua china cuenta con unos 50.000 caracteres. De manera muy resumida podríamos decir que se dividen en pictogramas (grafías que representan de manera muy estilizada objetos o acciones) con componentes semánticos, y caracteres fonéticos que ayudan a aliviar la homofonía de esta lengua. La homofonía es algo muy caracterísitico del chino, en comparación a los miles de caracteres tan sólo hay unas 400 sílabas en el habla, lo que provoca entre otras cosas que cuando hablan, a los occidentales nos suene todo igual, por eso, y aunque sorprenda, es más fácil entender el chino leído que escuchado. Los caracteres tienen un numero de trazos (de 1 a unos 60) que deben escribirse en un orden fijado, si el orden se altera se comete una falta de ortografía. Asimismo todos los caracteres ocupan un mismo espacio (un cuadrado imaginario) y aunque antiguamente se escribía de arriba a abajo y de derecha a izquierda (siguiendo el curso natural de las tablillas de bambú), desde los años 50 del siglo pasado, se ha adaptado al orden occidental, en horizontal y de izquierda a derecha.

Por último vamos a resolver una cuestión que plantea muchas dudas entre la gente, ¿cómo escriben los chinos en los ordenadores o en los móviles? Pues bien, existe un sistema de transcripción fonética utilizando el alfabeto occidental. Es el pinyin y está aceptado tanto por China, que lo ha implantado en las escuelas donde todos los niños lo tienen que estudiar, como por la comunidad internacional. Digamos que tiene sus propias normas y las letras no se pronuncian igual que en castellano o inglés, pero no difieren demasiado. De ahí las confusiones que ya alguna vez hemos comentado, como pronunciar [Qin] como “Kuin”, cuando se debería leer algo como “Chin”. A través de este sistema se puede escribir en el teclado la palabra en pinyin y luego elegir el carácter que quieres entre la variedad que aparecen con esa pronunciación. Parece complicado, pero no lo es tanto. El pinyin también facilita la búsqueda en los diccionarios, algo que también parece muy misterioso, ya que si se desconoce la pronunciación, los caracteres se buscan por trazos, primero los trazos que tiene su radical (la parte semántica del carácter) y luego con la combinación de trazos del resto del carácter. Una clase práctica es suficiente para verlo más claro.

Quizás el hecho de que el chino tenga unas características tan particulares provoca que aquellos que lo estudiamos sintamos una especial atracción por este idioma tan complejo como bello.

Nota: Los números que aparecen en las transcripciones en pinyin corresponden a los tonos, son cuatro y ayudan también a corregir la homofonía de este idioma.

Bibliografía:

Folch, Dolors: La construcción de China. Ediciones Península

Gernet, Jacques: El mundo chino. Editorial Crítica

Páginas web consultadas:

http://es.wikipedia.org/wiki/Escritura_china



Rebeca González Barreiro, Rojo Asia.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Mitos y realidades, segunda parte. Los chinos son ateos.

Esta sencilla frase, los chinos son ateos, (tan sencilla que si se emplea el tiempo que he empleado yo rastreándola en Internet, terminas por repetirla en tu mente sin cesar como un mantra) enmascara uno de los grandes mitos acerca de China que aún viven y se alimentan en nuestro inconsciente colectivo. Digo enmascara porque así a primera vista parece una afirmación con más sentido común que otras del tipo de “los chinos echan los cadáveres a la olla”, como comentaba hace tiempo. Es más, se trata de una de las verdades más antiguas que atesoramos acerca de China, junto con que es un país enorme, pobladísimo y que está muy lejos. El hecho de que lleve tanto tiempo acompañándonos no ha de cegarnos, decir que los chinos son ateos es como decir que China es un país comunista; es una verdad a medias, o mejor, un juicio demasiado superficial acerca de una realidad sumamente compleja.

Parece lógico deducir que si los chinos son ateos (RAE: que niegan la existencia de dios: etimología: sin dios), carecen asimismo de religiones. Ahora bien, algo conocemos sobre las religiones en China. Taoísmo, budismo, islamismo, cristianismo y protestantismo son las religiones mayoritarias que se practican en la China actual. El problema que yo veo aquí es conceptual. Muchas personas no considerarían al taoísmo como una religión, ciñiéndose estrictamente a lo que nosotros como herederos de la tradición católica entendemos por religión. El taoísmo nació definitivamente como filosofía (igual que el confucianismo, base del sistema moral chino que dio lugar a los elaborados rituales que han regido las relaciones de las personas entre sí durante siglos), si bien es cierto que su posterior evolución la dotó de ciertas características más propias de los cultos religiosos que de las escuelas filosóficas.

Puesto que las “religiones” más antiguas presentes en China son el confucianismo, el taoísmo y el budismo, es justo tener en cuenta esta pequeña cuestión histórica. Y también la más amplia cuestión de que no existe un único concepto universal que abarque lo que los diferentes pueblos entienden por religión. En relación a nuestro idioma, no se ponen de acuerdo en si el término procede del latín religare o relegere, (“atar fuertemente” o “leer atentamente”). En chino, el término sería 宗教 [zong1jiao4] para lo que entendemos por religión, sin embargo la palabra empleada para referirse a las tres “religiones” tradicionales es [jiao4], que en castellano se traduce por enseñanza.

Lo que quiero decir es que es muy injusto e improductivo imponer nuestra visión de un concepto tan escurridizo como “religión” y juzgar a los demás según nuestro exclusivo entendimiento del mismo. El confucianismo surgió y desarrolló sus aspectos más importantes, e interesantes, como normas sociales, pautas para lograr una sociedad armoniosa. Lo que nos desconcierta, entre otras cosas, es que aún hay templos dedicados al confucianismo, ¿cómo es posible que haya templos si no es una religión? Encontramos hermosos conceptos como [ren2], humanidad, benevolencia, amor al prójimo.

El taoísmo se basaba principalmente en el famoso Dao De Jing y en los escritos de Zhuang Zi, y dado que este debe ser un artículo breve, resumiré su regla de oro en esta frase: vive y deja vivir. Actualmente la práctica del taoísmo es completamente religiosa, con un alto grado de superstición. Y ya sabemos de dónde viene el budismo. Las tres enseñanzas convivieron durante muchos siglos, dominando en ocasiones una sobre las otras (dinastía Tang, dinastía Song), pero siempre estuvieron presentes en la vida pública y privada del pueblo chino. En los entierros, en las bodas y en los nacimientos. Todas ellas junto con la llamada “religión tradicional o popular”: el culto a los antepasados y a la naturaleza, siempre a grandes rasgos. Ésta última junto con el confucianismo son las que más debates provocan entre los académicos, afanados en la tarea de definir los límites del concepto de “religión”.

La dictadura maoísta prohibió toda manifestación y culto religioso, por motivos obvios. Nada puede interponerse entre el Partido y la comunidad. Las “religiones” fueron duramente perseguidas durante la Revolución Cultural, todas ellas, no sólo el budismo tibetano. Pero Mao murió hace tiempo, y el maoísmo con el, y la actual República Popular de China cuenta con una Constitución desde 1982 en la que se establece, en su artículo 36, que los ciudadanos chinos disfrutan de completa libertad religiosa y que ninguna institución puede obligar a nadie a creer o dejar de creer en cualquier religión. Por experiencia sabemos que lo que se promulga en las constituciones no tiene por qué convertirse en realidad, y esto es especialmente cierto en lo referente a la Constitución china, pero valga el ejemplo para llamar la atención sobre la política oficial del gobierno acerca del tema.

Los seguidores del Falun Gong y los católicos romanos seguro que discrepan bastante sobre la correcta aplicación del artículo 36, pero de nuevo, obviamente, no esperemos que un gobierno que no deja de ser autoritario permita cultos religiosos que amenacen su agenda nacionalista.

Después de este recorrido por la historia, que espero no se os haya hecho muy pesado, ¿qué sucede en la actualidad? Sucede que según las encuestas aproximadamente el treinta por ciento de la población adulta se considera religiosa (eso suma unos cuatrocientos millones de personas que no son ateos). Aún queda un buen porcentaje de personas que no se consideran religiosas (lo cual, permitidme que lo señale aunque parezca evidente, no significa que sean ateos). Vivir en este país no es muy buen ejemplo acerca de este tema, porque seguro que aquí los resultados de la encuesta mostrarían muchas más personas religiosas de lo que parece. En España ser católico es una cuestión de herencia, no de religión. Que todos nos echemos a la calle como posesos a comprar en Navidad no significa que seamos religiosos, ni que disfrutemos de las vacaciones de Semana Santa para recordar el sufrimiento de Jesús, si no para darnos el primer baño de la temporada playera. De igual manera, millones de chinos que no se consideran religiosos acudirán sin dudarlo a encender tres barritas de incienso al templo más cercano antes de echar la lotería, comprar un coche, realizar una entrevista de trabajo o presentarse a un examen.

No dejemos que nuestra visión heredada del mundo empañe la pequeña ventana que tenemos para mirar alrededor. Bastante pequeña es la ventana de por sí.

Termino llamando la atención sobre un pequeño pero extendidísimo mito que tienen los chinos hacia los occidentales. Pronto traduciré estas líneas al chino, de lo contrario me temo que a pocos podré llegar, pero mientras, para aquellos que podáis leer el castellano; que los occidentales están todos gordos es un mito facilón. Vale que no tenemos una dieta basada en las verduras y el arroz, vale que no nos gusta matarnos a trabajar, pero NO estamos todos gordos. ¡Si acaso los norteamericanos!

Posdata:
Para los que deseen profundizar un poco acerca de las religiones en China este enlace puede ser útil. Husmeando por ahí, encontré un par de noticias interesantes; de la atea china y los baptitas norteamericanos.

Laura Domingo Vera, Rojo Asia.

viernes, 24 de octubre de 2008

Una pequeña historia de película

Rocío García de Paadín llegó a Beijing en Octubre de 1985 al ser enviado su padre a trabajar en la Embajada de España de esa ciudad. En ese momento Rocío tenía 17 años y no sabía lo que haría durante el tiempo que su familia estuviera viviendo en China. Durante el año antes de ir a Beijing Rocío estuvo dando clases de chino pero no logró avanzar demasiado, aprender la lengua era uno de sus pocos objetivos claros para su estancia en China, así como viajar y conocer el país.


Al poco tiempo de llegar comenzó a trabajar en la Biblioteca de la Embajada de Méjico como documentalista, por medio de su trabajo conoció a un joven argentino que estaba estudiando en Beijing que le dijo que él iba a actuar en una película china y que estaban buscando una chica occidental para sustituir a la actriz principal, una estadounidense que había abandonado el rodaje a causa de las duras condiciones debidas al intenso frío. Rocío vio en esta propuesta una oportunidad para conocer Xinjiang, que es donde se iba a rodar la película, y decidió probar suerte, a pesar de que no tenía ningún tipo de experiencia como actriz. La mujer del director fue a Beijing y le hizo una prueba de fotografía. Rocío es rubia y tiene ojos azules y una piel muy clara, lo que iba perfectamente para el papel de joven rusa que debía encarnar, fue elegida para el papel y se procedió a la firma del contrato en la que debieron también intervenir sus padres y en el que se especifican las condiciones de trabajo entre las que constaba claramente que no habría ni besos ni abrazos, prohibidos por la censura de la época. A los pocos días partió junto a su compañero de reparto y la mujer del director en un largo viaje en tren hacia Xinjiang.


Rocío interpretaba a Jina (Tina), una joven rusa casada con un general del ejército de Jiang Jieshi (Chang Kai-Shek). La película transcurría en plena Guerra Civil China entre los ejércitos del Guomindang y los comunistas liderados por Mao Zedong. El marido de Jina organiza la huida de esta acompañada por su propio ayudante que acabará enamorándose de ella sin ser correspondido. La película es una historia de amor y aventuras que tampoco faltaron durante los tres meses de rodaje, entre Noviembre de 1986 y Febrero de 1987 en la remota provincia de Xinjiang. El joven argentino que metió a Rocío en esta aventura encarnaba a un joven ruso que se enamora de Jina y que es asesinado por el ayudante de su marido llevado por los celos, esto tiene lugar a los pocos días del comienzo del rodaje por lo que Rocío pasó a ser la única occidental que participaba en la película. A lo largo del rodaje sufrió varios accidentes: en uno cayó a un río helado y tuvo que ser llevada al hospital y en otro hubo de tirarse en marcha de un trineo tirado por perros al no saber como pararlos. El frío fue intenso a lo largo de todo el rodaje y Rocío aprendió así a beber agua caliente para combatirlo. Al no saber muy bien como iban a ser las condiciones del rodaje Rocío había llevado consigo un gran macuto repleto de todo tipo de provisiones que compartía con sus compañeros en improvisadas meriendas al finalizar las sesiones de rodaje en las cuales aprovechaba para practicar su Chino que iba mejorando rápidamente, pero para este aprendizaje tuvo un ayudante muy especial, era un niño de 7 años que participaba en la película interpretando a un niño soldado y que estaba solo, Rocío decidió llevárselo a dormir a su habitación y así se convirtió en un profesor particular de Chino muy especial. Todos los miembros de la película la cuidaban mucho y procuraban que se sintiera bien en todo momento, ella recuerda con cariño toda la atención que le prestaban.


La película, Los Ladrones y el Cisne, se estrenó en China en 1987 y tras su estreno Wu, su director, publicó en una revista china especializada en cine un artículo alabando el trabajo y la interpretación de Rocío que se había convertido en la primera mujer occidental en protagonizar una película china.


Tras esta primera película Rocío intervendrá en otras tres, la primera de ellas la rodó en un barco que navegaba por el Yangzi y en ella interpretaba a una periodista que investigaba un asesinato, en la siguiente encarnaba a una piloto de guerra y en la última a una policía que debía descubrir un laboratorio de drogas en Hong Kong donde transcurrió parte del rodaje y que para Rocío supuso una fuerte impresión porque para entonces llevaba 3 años sin salir de China.


En 1989, durante las revueltas de Tiananmen, las familias de los diplomáticos fueron enviadas de vuelta a España y desde entonces Rocío no ha vuelto a China, en parte porque tiene miedo a encontrar una China demasiado diferente a la que ella recuerda con tanto cariño.



Eloísa García Laynez, Rojo Asia.

lunes, 25 de agosto de 2008

Niños deportistas en Beijing 2008

Cuando Beijing fue elegida hace siete años como sede olímpica de 2008, para China y su Gobierno fue algo más que una mera elección para que en su país se celebrara una competición deportiva. Esta elección fue la primera de una serie de batallas que habría que ganar para demostrar al mundo que su sistema funciona, que su sistema puede llegar a construir maravillas arquitectónicas como el Nido y el Cubo en tiempo record y con una precisión milimétrica, y que pueden asombrar al mundo con las ceremonias de apertura y clausura más espectaculares jamás vista y que gracias a su sistema son capaces de ganar más medallas de las que nunca habían ganado; superando en el medallero a sus eternos rivales como Estados Unidos y Japón. El Gobierno chino quiere utilizar todos estos logros para demostrar su superioridad ante los demás países y para poder seguir exaltando el nacionalismo chino dentro de su propio país, acallando así voces disidentes como las de Tibet y Xinjiang, entre otras.

Para ganar todas estas batallas hacen falta soldados y héroes y esta vez los héroes no son las hordas de campesinos que protagonizaron la Larga Marcha, ni los jóvenes miembros de la Guardia Roja que pretendían defender con firmeza los principios del comunismo, esta vez los protagonistas de estas batallas son los deportistas que participan en las competiciones olímpicas.Ha sido interesante ver estos días la televisión china CCTV y ver el tratamiento que se ha dado a las noticias sobre las Olimpiadas. No sólo se han mostrado las victorias de los deportistas chinos sino también las celebraciones en sus pueblos o ciudades en los que se entrevistaba a sus familiares y a las autoridades locales del Partido. Todos ellos, familiares, vecinos y autoridades hablaban de los deportistas como “héroes”. Se pudo ver al padre de la nadadora Liu Zige (medalla de oro de los 200 metros mariposa) decir: “mi hija ha honrado a su país”, y contar como había entrenado sin descanso desde los 5 años.



Han destacado entre todos estos nuevos héroes nacionales el jovencísimo batallón de los componentes de los equipos de gimnasia masculina y femenina que han ganado para su país las medallas de oro por equipos. Yinlin Yang, 1.50 metros de estatura y 35 kilos de peso; Fei Cheng, 1.52 y 43; Yuyang Jiang, 1.43 y 30; Linlin Deng, 1.37 y 31; Kexin He, 1.42 y 33, y Shanshan Li, 1.45 y 36 son las gimnastas que han llenado a China de orgullo al lograr vencer al equipo estadounidense, alzándose con la medalla de oro. Sabemos de ellas su estatura y sus pesos oficiales; sobre su edad hay dudas ya que parece que algunas de ellas no habrán cumplido aún los 16 años de edad al final de 2008 como exige el Comité Olímpico Internacional aunque sus pasaportes aseguren lo contrario.

¿Vale todo? ¿Vale cualquier cosa para alcanzar la victoria? Son demasiado jóvenes y además han sido sometidos desde los tres años a un proceso de selección increíblemente exigente, seguido de largos años de entrenamiento peligroso para el buen desarrollo físico y psicológico de cualquier niño de esa edad. Estas niñas, al igual que sus compañeros del equipo masculino y los demás jóvenes deportistas de otras disciplinas, han sufrido entrenamientos de hasta 8 horas diarias, 6 días a la semana, desde los 5 años de edad; entrenamientos demasiado exigentes incluso para personas adultas. Aunque el COI ha fijado como edad mínima para participar en las Olimpiadas los 16 años no hay nada regulado sobre los entrenamientos a los que se pueda someter a los atletas.

La ONG Save the Children ha publicado recientemente un informe llamado Niños en Competición en el que habla de los abusos de los que son víctimas los pequeños deportistas que se ven sometidos a condiciones de entrenamiento extremas y abusivas para sus edades. En el informe se afirma que “alrededor del 10 % de los niños que practican deporte de alta competición son víctimas de algún tipo de violación de sus derechos fundamentales”. El informe habla de los “durísimos métodos de entrenamientos empleados en China” aunque es un estudio a nivel mundial. En China el Gobierno Central y el Partido buscan héroes y orgullo para su país. Los poderes locales siguen las directivas nacionales y apoyan esa búsqueda y promoción de héroes deportivos locales; y las familias entregan a sus hijos a esta causa, bien en pos de un sueño, de lograr alcanzar una medalla olímpica o simplemente como una esperanza para poder salir de la miseria.



Pero ¿quién cuida a esos niños? Si para las autoridades y para sus entrenadores lo único importante es alcanzar el triunfo, y si las familias están de acuerdo con ellos o simplemente delegan en otros, por ambición o ignorancia, la formación de sus hijos. ¿Quién cuida a esos niños?

En China hay seis millones de atletas, muchos de ellos menores de 16 años, de todos ellos muy pocos alcanzarán la gloria y muchos quedarán por el camino sin haber logrado su sueño pero habiendo pasado por un durísimo período de entrenamiento que dejará en sus cuerpos y en sus mentes una huella imborrable de dolor.

Eloísa García Laynez, Rojo Asia.

domingo, 17 de agosto de 2008

Revistas sobre China para españoles y periódicos sobre España para chinos

El mes ocho del año dos mil ocho pasará a la historia como el mes de China. Con los Juegos Olímpicos más espectaculares de la historia y con su eterno halo de misterio que le rodea, China ha pasado de ser un país lejano, hermético y desconocido para la mayoría de los españoles a ser el país más escrutado y analizado del planeta. No hay más que darse una vuelta por cualquier librería o quiosco de España, aún en pueblos pequeños encontrarás algún libro o revista que trate sobre China. Pero no hay que dejarse engañar por las apariencias, China en España sigue siendo la gran desconocida, sólo hay que estar un poco atento a lo que se dice y cómo se dice. Por poner un ejemplo y sin irme muy lejos, la inauguración de los juegos olímpicos transmitida por TVE 1 reflejó en varias ocasiones que ese halo de misterio se confunde muchas veces simplemente con ignorancia, así se pudo oír varias veces la influencia de “Las Anacletas” de Confucio (en lugar de Las Analectas) o que los más de seis mil setecientos kilómetros de muralla china fueron construidos en una sola dinastía llamada “Qüin” (En Chino, la Q no se pronuncia como en castellano sino que es más parecida a nuestra “ch” y tampoco hay “u” en el nombre de la dinastía a la que se refiere, por lo que el nombre de la Dinastía Qin, se pronunciaría como “Chin”).

Pero ¿por qué China está tan de moda? ¿en los juegos olímpicos de Atlanta o de Atenas se generó tanta expectación como los de Beijing? Creo que no y creo que sé la respuesta. China ha dejado al mundo impresionado por su auge económico. En los últimos treinta años ha sufrido la mayor transformación económica y social de toda su historia y todo ello sin ser una democracia. Este espectacular desarrollo económico unido a un sistema político dictatorial en manos del Partido Comunista chino no parecía casarle demasiado a los expertos en economía y política occidentales. El capitalismo o libre comercio necesita de una clase media que consuma todo tipo de productos para generar riqueza y realimentar el sistema. Pero la clase media normalmente choca con un sistema político dictatorial, que le coarta su libertad. De hecho, aunque de una forma muy particular, en China ya ocurrió en el año 1989, cuando estudiantes y trabajadores descontentos salieron a la calle pidiendo mejoras económicas y terminaron pidiendo la democracia. De los tanques a la calle y de la matanza de dos mil personas se acuerda Occidente pero los chinos no quieren acordarse. Los que se acuerdan y no pueden perdonarlo se han ido de China y los que se han quedado en China y viven para contarlo, no lo hacen. La generación nacida después de 1989 cree que no fue así, que fue una campaña o complot del mundo contra China.

Es curioso que Occidente se indigne por cómo el gobierno chino trató (y sigue tratando) a su pueblo y que el propio pueblo chino siga defendiendo la versión del gobierno. Es cierto que los libros de texto cuentan la versión oficial china y como el nacionalismo en China se inculca en la escuela, es muy difícil para un joven chino ser crítico con su gobierno. Pero a lo que iba, Occidente está esperando el momento en que China deje de ser una dictadura y pase a ser una democracia. Mientras esto pasa, China sigue creciendo a un ritmo sin-igual y esto parece que retrasa la democracia. Aunque China no está exento de problemas internos como la contaminación de sus ríos y las “aldeas de cáncer” asociadas a la contaminación, sus problemas con el terrorismo de Xinjiang, las protestas de Tíbet y las grandes diferencias sociales, entre otros problemillas, China parece que avanza en su poderío económico tanto que ha callado a todas las potencias occidentales porque ninguna se atreve a romper relaciones con China y ahí estamos todos en Beijing.

Para saber más sobre la realidad actual de China, recomiendo que leáis la revista Nacional Geographic del mes de Agosto, que está dedicado a China. También la revista Altaïr, su número 52 está dedicado a China, llamado "La nueva China. El futuro, hoy" . Pero y a los chinos que viven en España ¿qué les interesa? Según los tres periódicos chinos más importantes en la Comunidad de Madrid, el Hua Xin Bao, el Ouhua Bao y el Zhongguo Bao, podemos decir que lo que más les interesa son las leyes españolas explicadas por expertos, seguido de los tests de conducir traducidos al chino y noticias de economía tanto de China como de España y noticias de todo tipo de su región de origen (más del 80% proviene de la provincia de Zhejiang) y de Asia en general. También son importantes los apartados de salud, ciencia, belleza y el de bromas (que incluye los hechos más absurdos del mundo o de sucesos raros).

Además hay un semanal gratis en español y se dirige a quién quiera viajar a China por trabajo o placer, para informarle de las costumbres, la cultura y la economía del gigante asiático, que se llama El Mandarín.

A modo de conclusión, acabaré con tres refranes chinos pero no los voy a analizar, eso lo dejaré para los que quieran hacer algún comentario,

一言既出,驷马难追。(yī yán jì chū ,sì mǎ nán zhuī 。)

Una palabra dicha, queda dicha.


血浓于水。(xiě nóng yú shuǐ )

La sangre pesa más que el agua.


一分钱难倒英雄汉。(yīfēnqián nándǎo yīngxiónghàn)

El dinero confunde hasta a los héroes.

Marisol Moreno Beteta, Rojo Asia.

viernes, 8 de agosto de 2008

Terremoto en Sichuan ¿El precio de la modernización?

El pasado 12 de mayo un terremoto de 8 grados en la escala Richter sacudió el centro de China desde la provincia de Sichuan dejando oficialmente, hasta la fecha, las espeluznantes cifras de 69.197 muertos, 18.238 desaparecidos y más de cinco millones de personas sin hogar. Durante los primeros días, cuando aún las cifras eran de 10 mil muertos, alguien me dijo irónicamente, y queriendo restarle magnitud a lo ocurrido: “teniendo en cuenta que son más de 1000 millones de chinos, sólo se ha muerto un 0,001%”. Finalmente fueron 69.197 muertos, 69.197, sesenta y nueve mil ciento noventa y siete. Cada uno de esos números, cada uno, es una persona, una a una hasta sesenta y nueve mil ciento noventa y siete. Las cifras, a veces son sólo cifras, y desde la lejanía del confortable sillón de nuestras casas, a miles de kilómetros de distancia, parece necesario hacer un ejercicio de imaginación para poner cara y vida a uno de esos números que la ha perdido con el temblor de la tierra bajo sus pies, y sentirla como una víctima de la terrible catástrofe, ya que, independientemente del total de la población del país con más habitantes del mundo, su pérdida supone para alguien un inconmensurable sufrimiento.

En el proceso de duelo, afectivamente, aparece la tristeza, la frustración, la negación, el enfado o la rabia. Los rituales funerarios son una de las formas de dar comienzo a este proceso en cualquier cultura. Atendiendo a la tradición china, pasados el mes o las cinco semanas desde la muerte del ser querido se celebra una ceremonia ofreciendo la quema de incienso, de dinero de papel o de ropa, para auspiciar un buen viaje hacia el territorio de los muertos. Por ello, en la localidad de Dujiangyan, donde 8 colegios se derrumbaron, los padres de los 900 alumnos de entre 13 y 15 años que quedaron sepultados bajo los escombros de uno de ellos, el colegio Juyuan, celebraron los días 3 y 12 de junio las conmemoraciones de la muerte de sus hijos, acompañadas de demandas a los gobiernos locales de explicaciones sobre las causas del colapso tan siniestro de tales edificios. Demandas que por otro lado ya habían comenzado a la semana del terremoto, y a las que el Gobierno chino había respondido con un compromiso de investigación caso por caso sobre la posible ilegalidad en la construcción precaria de determinados edificios.

La corrupción es uno de los fenómenos más graves dentro de la esfera política china y acampa a lo largo y ancho del país. En la zona afectada por el terremoto, del condado de Beichuan, donde hay pueblos arrasados por completo y otros a más del 80%, los padres que han perdido todos sus bienes, incluso los más preciados, sus únicos hijos, sostienen que la negligencia urbanística tiene que ver con que los edificios no aguantaran el temblor. Sin embargo, ante la magnitud del terremoto, ¿habría posibilidad de que cualquier edificio, incluyendo aquellos construidos con resistencia sísimica, aguantara?


“Qi Ji, el Viceministro de Construcción, no está de acuerdo en que las escuelas se derrumbaran con mayor frecuencia que otros edificios. Admite que los estándares antisísmicos para escuelas, hospitales, comercios y edificios públicos ‘deben ser mejorados’. Esa lección se ha aprendido y todos la repiten. Pero la tesis de muchos padres desesperados es que sus hijos murieron porque las escuelas eran de mantequilla, y que lo eran porque algún canalla se metió en el bolsillo los fondos en perjuicio de la calidad. En algunos lugares excepcionales, como Juyuan, la escuela se cayó y todo lo del alrededor aguantó, lo que justifica una investigación, pero se trata de una excepción porque la norma es que se cayera todo”. (Rafael Poch, La Vanguardia, 13-07-2006).

(Ruinas del colegio Juyuan, en la localidad de Dujiangyan tras el terremoto).

El terremoto ha removido una serie de problemas latentes, como la precariedad de la construcción y la insuficiencia de la asistencia sanitaria que hacen patente la línea divisoria entre la costa desarrollada y el interior rural pobre. Asimismo, las protestas surgidas tras el terremoto y que se han afrontado desde el Gobierno con varias detenciones, entrelazan con una movilización que vienen teniendo lugar desde los años 1990, momento en el cual el auge del libre mercado y de las empresas privadas daba la mano a un proyecto de transformación urbanística basado en la construcción desorbitada. Desde entonces, miles de personas han sufrido expropiaciones y movilizaciones forzosas sin indemnizaciones o con míseras compensaciones por la cesión del espacio que habitaban en pos del proyecto modernizador de las grandes urbes: centros comerciales, hoteles y construcciones privadas. Estas demoliciones, relocalizaciones forzosas y construcciones de mala calidad han producido uno de los más graves malestares sociales de China. Como respuesta, los perjudicados encuentran distintas formas de protesta, la última de ellas en la misma Plaza de Tiananmen el pasado 4 de agosto de 2008 (“Protestas en Tiananmen por la expropiación de viviendas”, en la edición impresa de El Mundo, 5 de agosto de 2008), o bien en el formato de la “casa-clavo” (钉子户, dingzihu, en chino; nail house en inglés), una de las formas de resistencia más difundida. Un ejemplo muy sonado fue el de la “casa-clavo” del matrimonio Yu de Chongqing, cuyos inquilinos resistieron el desahucio y posterior demolición para ceder el espacio al programa de desarrollo estatal que pretendía la construcción de un centro comercial en el terreno en marzo de 2007. La resistencia de los Yu finalmente consiguió que la empresa constructora les otorgara un acuerdo económicamente aceptable por la expropiación del edificio.

(“Casa-clavo” de Chongqing).

Con la aprobación de la Ley de Propiedad Privada de 2007, el Congreso Nacional Popular reforzó los derechos teóricos de propiedad. Sin embargo, siguiendo el modelo de desarrollo urbanístico que lleva practicando el Gobierno especialmente desde los años 1990, las empresas constructoras y los gobiernos locales disfrutan de más espacio legal para jugar a las casitas, levantando edificios de dudosa calidad que dan mucho beneficio a las pocas manos poderosas mediantes. En el camino los aplastantes rascacielos van reemplazando a los hogares expropiados de miles de personas y a las formas de vida más tradicionales y comunitarias del paisaje chino, como los siheyuan pekineses o los shikumen shanghaineses.

Ahora bien, con la creciente conciencia sobre los derechos de propiedad y derechos a una vivienda digna del pueblo chino, el gran reto de China tras el terremoto será asegurar la buena gestión a nivel local de todos los recursos que movilizados (humanos, y especialmente, económicos), desarrollar un proyecto de reconstrucción y supervisión de la misma que se atenga a las directrices y reglamentaciones del Consejo de Estado para la construcción, anteponiendo el derecho a la vivienda y la seguridad del pueblo a los intereses del “libre” mercado de la construcción.

Regina Martínez Enjuto, Rojo Asia.